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Eco. Moda y necesidad

Moda y sostenibilidad

· Una situación real
· Más que una moda
· Un futuro más verde

En los últimos años, se escucha mucho el termino «eco» seguido de palabras como alimentación, cosmética, diseño y moda. ¿Pero se trata de una moda más, o debe ir más allá y ser una necesidad? Observando la situación actual del planeta y las predicciones a corto plazo, debemos darnos cuenta de que no es una simple moda. Muchos diseñadores ya se han dado cuenta de ello y han empezado a poner su granito de arena, ya sea reutilizando, rediseñando o transformando los desechos; cuidando los procesos de producción; o investigando sobre nuevos materiales o energías.

Una situación real

A medida que pasan los años, cada vez somos más habitantes en el planeta, y por el contrario, los recursos naturales cada vez irán escaseando más. El planeta tiene problemas, muchos de ellos provocados por el ser humano, y sus síntomas ya son reales. El calentamiento global, el cambio climático, la contaminación, la deforestación, las extinciones de algunos seres vivos, el agotamiento de recursos… son solo unos pocos de la gran cantidad de problemas que tenemos.

La moda también tiene mucho que ver en todos estos problemas, ya que muchísimas personas trabajan en la industria, desde cultivadores, pasando por transportistas, costureros, artesanos, diseñadores, dependientes de tiendas… muy pocas cosas en el mundo involucran a tantas personas. «La moda se ha vendido a los poderosos, lo que ha dejado a sus consumidores y a los productores, más pobres, más indefensos y peor equipados que nunca para afrontar, combatir o sobrevivir a las escenas del Juicio Final, que todo el mundo, desde los fanáticos religiosos hasta los ganadores del premio Nobel, predicen que tendrá lugar dentro de pocos años. La moda, sin lugar a dudas, se encuentra enormemente necesitada, desde el punto de vista humano, social y medioambiental, de un cambio drástico» Geoffrey B.Small. Prólogo Eco Fashion.

Durante muchos años, la industria de la moda no se ha enfrentado a los problemas que ha ocasionado al mundo. Empezando por el cultivo de materias primas sin responsabilidad ambiental (emisión de agentes químicos, derroche de energías) y tampoco social (irregularidades, esclavitud de trabajadores, mano de obra infantil…). »La organización ecológica Greenpeace advierte que la mayor parte del impacto medioambiental de la industria textil se produce durante los procesos de elaboración» Almudena del Pozo Salinas. Moda para sostener el mundo. BBC Mundo. Para la diseñadora Elena García «Simplemente hay que tener en cuenta cualquier paso en el proceso de manufactura de la ropa, ya que, sabiendo lo que sabemos ahora y el daño que le estamos haciendo al planeta, no puedo hacer las cosas sin pensar”

Estamos en un momento de cambio, y ese cambio debe ser a mejor. Tenemos la responsabilidad de conservar el planeta, intentando devolverle, en la medida de lo posible, todo aquello que nos da. No podemos mirar para otro lado y fingir que el problema no está, o que otros se encargarán de resolverlo. Tanto como diseñadores, como consumidores debemos aceptar nuestra responsabilidad y hacer todo lo que debemos hacer para no repetir los mismos errores que se cometieron en el pasado. «La aparición de una definición de la moda, con una nueva serie de valores que diera prioridad a comprometerse y a desarrollar soluciones reales y fundamentales a los recursos del mundi y a los problemas que plantea nuestro modo de vida, en lugar de fomentar el escapismo y el egoísmo, podría marcar la diferencia entre una catástrofe mundial y una mejoría de este mundo, entre el Apocalipsis y una mejor manera de vivir para todos» Geoffrey B. Small. Prólogo de Eco Fashion.

Aún estamos a tiempo, no de evitar los grandes problemas, pero si de evitar el desastre. Aún seremos capaces de cambiar el modo de actuar de la sociedad y que empiece a valorar y respetar el medioambiente y las personas.

Queramos o no, es nuestro deber salvar el planeta. Es una decisión que debimos ya haber tomado hace mucho y, aunque aun no es demasiado tarde, los daños causados son irreversibles. Ya sea si somos una gran empresa, un pequeño diseñador o un consumidor, es nuestra responsabilidad conocer el origen de los productos y cerciorarnos de que este sea responsable, que el consumo de las energías sea el únicamente el necesario y además renovable. También debemos entender que, tras haber disfrutado del producto durante su vida útil, el final también importa. Se debe considerar su reciclaje, su reutilización y su biodegradabilidad. «Tanto los diseñadores como los consumidores están empezando a considerar algo más que el aspecto y el funcionamiento de cada producto y empiezan a pensar qué ha ocurrido durante el proceso de fabricación y qué pasará cuando finalice su vida útil» Edwin Datschefski. Diseño Eco-experimental.

Más que una moda

«El estado ecológico del planeta ya no es cuestionable: es una de las principales razones de que la ecología y las compañías de gran alcance social que se dedican al diseño de moda abarquen ahora todas las áreas del diseño, desde el mercadillo callejero hasta el ámbito más vanguardista. El punto actual de discrepancia no es si el calentamiento global es una realidad, ya que veintiuno de los veintidós años más calurosos han tenido lugar a lo largo de los últimos veinticinco años, sino en la rapidez con
la que aumentará el nivel de las aguas como consecuencia del derretimiento de las capas de hielo» Sass Brown. Eco Fashion.

Está claro que la ecología y los productos ecológicos son una moda renombrada en los últimos años, pero más que una moda estética 0 de conciencia, es una necesidad para dar solución a grandes problemas. El continuo avance de la moda de la ecología nos ayudará a conseguir que la industria se vuelva más responsable con el medio ambiente y más consciente de los problemas sociales.
Según Sass Brown, en su libro Eco Fashion “La moda ecológica es una reacción a una serie de condiciones sociales y ecológicas”. El diseño ecológico debe desarrollar productos libres de químicos y evitar la contaminación del aire, del agua y de la tierra, por supuesto deberá ahorrar energía, evitar con todos los medios posibles el calentamiento global, reducir al máximo los residuos y reciclar todo lo posible. La moda ecológica forma parte de una tendencia irreversible.

«Las empresas productoras de ropa han comenzado a elaborar códigos de conducta, que recogen los compromisos éticos y sociales de la producción, y memorias sociales y de sostenibilidad, en las que explican su comportamiento social y de sostenibilidad» www.consumoresponsable.org.
Edwin Datschefski, asesor sobre la sostenibilidad en la fabricación de productos, ha diferenciado cinco requisitos para que un producto sea sostenible. Estos deben ser cíclicos, solares, seguros, eficaces y socialmente responsables.

Un producto es cíclico cuando «está fabricado con materiales orgánicos biodegradables 0 con materiales que se reciclan continuamente en un bucle cerrado». Cuando un producto es solar «en su fabricación, como en su uso, consume solo energía renovable, cíclica y segura». Para que sean seguros »todas las emisiones que liberan en el aire, el agua y la tierra, alimentan a otros sistemas». Se les añadirá el adjetivo de eficaces cuando »se basan en la necesidad de maximizar la utilidad de los recursos en un mundo finito». Y finalmente, deberán ser socialmente responsables, »la fabricaron y uso de productos sostenibles debe apoyar los derechos humanos fundamentales y la justicia». Datschefsk ha desarrollado una serie de recursos educativos gratuitos en internet sobre diseño sostenible, que ya están siendo utilizados en 36 países: www.biothinking.com.

Las grandes empresas, y también muchos diseñadores han empezado a trabajar con la moda ecológica. Ya sea con colecciones cápsula como H&M o basando sus colecciones totalmente en un origen ecológico como Meter Ingwersen, fundador de la marca Vair Iluminati II en 2005. Muchos diseñadores han abierto los ojos y han descubierto la gran diversidad de técnicas de elaboración artesanal, asociándose con grupos comunitarios de todo el mundo, incluyendo su obra en las colecciones. Este es el caso, por ejemplo, de Prada, que incluye la procedencia de los productos en sus etiquetas.

Para que estas relaciones entre las empresas y los productores sean saludables, es necesario hacerlo a través del comercio justo, que ofrece una poderosa herramienta para reducir la pobreza a través de las prácticas de consumo cotidianas.

La tendencia ecológica también se está haciendo un hueco en las pasarelas y circuitos de moda, y en los grandes desfiles, como el Green Shows Eco Fashion Week, de Nueva York, un evento anual dedicado a mostrar diseñadores sostenibles y promover la moda ecológica. El Biofashion Show, celebrado en Cali, Colombi fue vitrina para diseñadores que crearon piezas de ropa con flores, plantas y otros elementos orgánicos, buscando crear conciencia para la preservación de los recursos naturales.

En España se celebró Moda Sin Tóxicos, organizada por la organización ecologista Greenpeace, en la que conocidos diseñadores españoles presentaron prendas confeccionadas sin sustancias peligrosas en el Circulo de Bellas Artes de Madrid. En Eco Fashion Málaga, el primer desfile de alta costura sostenible celebrado en España en 2011, se presentaron diseños de alta costura aliada con el medio ambiente.

En la Circular Sustainable Fashion Week Madrid se mostró la transformación de nuestra forma de vestir y también de entender la moda que ya está sucediendo y que se seguirá observando durante los próximos años. La Barcelona Sustainable Fashion Week, tiene como objetivo fundamental resaltar todos los beneficios de aquellas marcas y diseñadores que han decidido unirse a la sostenibilidad, concienciar y unir a toda persona que intervenga en el mundo de la moda ética y sostenible.

Estamos viendo que la moda ecológica es necesaria ahora y en el futuro. Pero también podemos ser conscientes de que esto puede ser utilizado por algunas empresas para dar “buena imagen”, aunque sin cumplir con los requisitos ecológicos. Las palabras “eco” y “bio” podrán ser empleadas muchísimas veces, pero es labor de todos investigar su procedencia y denunciar irregularidades. No debemos dejarnos llevar por el greenwash.

«Esta voluntad, por supuesto, fomenta la aparición de campañas comerciales y gestos vacíos por parte de muchas empresas que están dispuestas a sacar provecho de esta tendencia, pero también impulsa los esfuerzos genuinos de las personas que realmente desean hacer algo importante por la sostenibilidad del desarrollo humano» Sass Brown. Eco Fashion.

Un obstáculo que está encontrando la moda ecológica es su precio en relación con la moda destinada al gran público. Pero debemos tener en cuenta, que además de ser prendas de muy buena calidad y responsables con el medio ambiente, la moda ecológica tiene como objetivo mejorar las condiciones de los trabajadores, y procurar que no se violen sus derechos. Como explica el creador de Intrépida Mu “Cuando la gente piensa que algo es caro, es porque tiene como referencia una cosa que no es real. Cuando una camiseta ha costado siempre 12 euros y ahora te cuesta 3, está claro que algo falla en el proceso de producción. Tienes que pagar que esa camiseta llegue a tus manos y tienes que pagar a todas esas personas que trabajan en cada fase. Es importante que el consumidor se plantee todas
estas cosas”.

Un futuro más verde

Son muchas las grandes empresas que están apostando por la moda más ecológica, pero son otros diseñadores los que están contribuyendo a la verdadera revolución. Se están desarrollando gran variedad de materiales y fibras que se sumarán a la gran diversidad, textura y expresión de los materiales ecológicos. Entre ellos están la soja, la leche, el bambú, las algas marinas, la ortiga. Por otro lado, también se están investigando sobre nuevos materiales tecnológicos y sostenibles. Entre ellos podríamos ver tejidos que incorporan placas solares para almacenar la energía del sol y poder utilizarla luego.

A continuación veremos una lista muy reducida de creadores que, de una forma u otra, están contribuyendo a crear un espacio mas sostenible para el mundo de la moda.
El Naturalista fabrica 100% en La Rioja y Tánger. Utilizan pieles naturales trabajadas de forma artesanal, materiales veganos o de vanguardia sostenible. Trabajan con los proveedores más cercanos, certificados y bajo normativa europea.

Elena García EcoCouture, mezcla el diseño atrevido con las técnicas tradicionales y los tejidos lujosos respetuosos con el medio ambiente, para crear ropa lujosa y atemporal.
Modafusión, es una asociación franco-brasileña creada en 2006 para ayudar a los jóvenes de las favelas. La asociación ha creado una escuela de moda y diseño destinada a la formación profesional en el área portuaria de Río. Su propósito es crear oportunidades éticas, culturales y económicas en Brasil.
Mona Mohanna utiliza técnicas y materiales tradicionales del Oriente Medio y Asia para sus creaciones únicas, realizadas por artesanos y artesanas de Siria, Líbano, Palestina y Marruecos.

Sense-Organics, moda infantil hecha de algodón 100% orgánico de manera justa y sostenible. Se hace responsable de todos los procesos de producción, desde el desarrollo de la colección a los métodos de contratación de los empleados.

El Taller Flora trabaja con comunidades indígenas mexicanas. Emplea el sistema de tableados, pliegues y costura de los trajes tradicionales. Fundada por Carla Fernández, está convencida de que «solo el diseño contemporáneo radical evitará la extinción de la artesanía».

Para Alexandra Faro, la seda de capullos reciclados y la lana de comercio justo forman el tejido base para la experimentación con tintes vegetales.

Linda Loudermilk crea ropa ecológica de lujo urdiendo de manera intrincada tejidos sostenibles obtenidos de fuentes naturales como el algodón orgánico, el bambú, las algas marinas y el Sea Cell.
La marca Veja, fundada por Sebastián Kopp y François Morillion en 2005, fabrica en Brasil zapatillas deportivas según los criterios de comercio justo y de producción ecológica. Utiliza algodón orgánico brasileño y peruano para la lona y los cordones, caucho amazónico para las suelas y diversos materiales innovadores concebidos a base de plástico reciclado o poliéster reciclado.

Laura Morata ha fusionado la tecnología con el diseño. «Son prendas con tecnología que permiten personalizar la ropa, preservar el medio ambiente y encontrar el bienestar», según la diseñadora. Utilizando la tecnología del plasma y mediante un proceso absolutamente ecológico ha creado prendas antimanchas, evitando que se laven continuamente.

Suzanne Lee ha creado Bio Couture, prendas sostenibles que nacen de la celulosa bacteriana. Se utilizan bacterias inocuas para tejer y, simultáneamente, se moldean fibras como algo parecido a un tejido. Una vez se obtiene una lámina, se cultiva en una solución de te verde, se saca y luego se corta y se cose como cualquier tela convencional. Para agregar color se puede añadir y estampar con tintes vegetales.

Noon Solar, creado por Jane Palmer y Marianne Fairbanks, ha diseñado bolsos que incorporan paneles solares flexibles que almacenan la energía del sol en una batería que se encuentra en su interior. El resto de materiales que se utilizan en la confección del bolso son totalmente biodegradables y no dañan el medio ambiente. Cada bolso es teñido a mano con productos naturales.

Elena Corchero ha creado Solar Vintage, una colección de complementos de moda en la que incorpora células solares en tejidos, combinando tecnología con tradición. Las resistencias, los paneles solares y los LED se integran en antiguas telas bordadas a mano y se cosen con hilos conductores que permiten que los circuitos electrónicos funcionen. Los materiales utilizados en cada pieza se seleccionaron teniendo en cuenta la sensibilidad ambiental. Por ejemplo, los hilos y las estructuras de soporte son a base de celulosa (viscosa y madera fina), y los componentes electrónicos están libres de materiales dañinos.

Conociendo la situación en la que nos encontramos, y observando los problemas del planeta, no quedan dudas de que entre todos necesitamos hacer algo. Desde los diseñadores a las grandes empresas, todos debemos colaborar para que la industria de la moda empiece a contribuir a mejorar la situación mundial, tanto ambiental como socialmente hablando. Ya sea produciendo materiales naturales y no contaminantes como creando nuevos tejidos o sistemas tecnológicos, lo importante es cambiar las cosas a mejor y dar soluciones a los grandes problemas. Dar una solución ecológica debe ir acompañada, además, de un buen diseño, bello e inteligente. Es necesario diseñar positivamente,
devolver al planeta lo que nos da.

Bibliografía